02 febrero, 2012

Para ponerme al día, si fuera posible

Como pedí la Admisión al Opus Dei un 28 de enero hace ya muchos años,aunque parece que fue ayer, este año ese día, para celebrarlo hice dos cosas: irme a comer con mis dos hijas a la “Lambrusquería” donde lo pasé estupendamente viéndolas,porque cuando están juntas no paran de hablar y yo alegremente no digo ni pío, y bueno es que las oiga que puede que no siempre sea así y comprarme un libro estimulante : “Echando raíces, José Luis Múzquiz y la expansión del Opus Dei de John Coverdale. Como esperaba, lo estoy leyendo muy a gusto. Dice así la contraportada bajo la foto de D. José Luis se lee:

“En 1949 aterriza en Nueva York José Luis Múzquiz , acompañado por Sal Ferigle, para iniciar la labor del Opus Dei en Estados Unidos. Apenas llevan dinbero ni tampooco dominan la lengua. San Josemaría solo pudo darles su bendición y un cuadro de la Virgen, nada más. Father Joseph – como así era conocido – impulsó el Opus Dei por toda Norteamérica, Suiza y Japón. Había conocido a San Josemaría en Madrid, siendo un joven ingeniero. Fue uno de los tres primeros sacerdotes, y secundó con enorme vigor el mensaje transmitido por el Fundador. Está iniociado su proceso de Beatificación”.

Decía San Josemaría, que la buena lectura, ha hecho muchos santos. Yo procuro seguir el consejo, por si acaso…

29 enero, 2012

Curas y pacharán

Me alegra postear esta entrada del blog de D. Enrique Monasterio, que me mandó mi yerno y en el que pienso entrar.

Curas y pacharán

La foto está ampliada, desde luego Me han invitado a una tertulia de sacerdotes de una diócesis que no es la mía. Conozco a la mayor parte de los asistentes, pero no los he visto quizá desde hace veinte o treinta años. Me pregunto si podré identificarlos después de tanto tiempo. Nada más llegar al jardín, se me acerca uno con una sonrisa que le llena la cara.―¡Estás como siempre, hecho un morrosko! Abrazo con fuerza al embustero y le respondo con la misma moneda.―Pues anda que tú… ¿Qué tienes? ¿50?―¡Quita, quita…; 78…!Entramos en la casa y allí están casi todos; tal vez quince o veinte. Faltan sólo los que se fueron al Cielo. Hay un jovencito, la mar de elegante con su clergyman negro, al que no conozco.―Treinta y ocho tacos ―precisa―.―O sea, un chaval…―Sí, sí… ―interviene Juan―; un chaval, pero cualquier día le hacen obispo y nos mete en cintura. Entre tazas de café, poleo y manzanilla, acompañadas por unas copas diminutas de pacharán, empiezo a contar historias a los curas. Están atentos, con los ojos muy abiertos, como si yo pudiese enseñarles algo que no sepan. Me voy fijando en los rostros de cada uno mientras trato de actualizar la imagen que aún conservo en la memoria. Es evidente que, si hubiesen elegido otro oficio, todos estarían jubilados. También los sacerdotes se jubilan, desde luego, pero un buen cura sigue siempre al pie del cañón mientras la salud se lo permita. Se necesitan muchos miles de horas de confesonario, de catequesis, de atención a los niños, a los viejos, a los enfermos… No hay paro, gracias a Dios, entre el clero. Uno de los presentes celebra su 85 cumpleaños. En realidad los cumplió hace quince días, pero hasta hoy no ha podido celebrarlo; anduvo de médicos y hospitales. En su honor ha aparecido el pacharán, y en su honor algunos han compuesto apasionados poemas, demasiado serios para mi gusto, llenos de recuerdos del seminario. Uno toca la guitarra; pero está tan desafinada como las voces que corean la primera canción. Yo los miro y remiro sin dejar de dar gracias a Dios. ¿Dónde se ha visto a un grupo de ancianos tan alegres? Son hombres de su tiempo, cultos, algunos con titulación universitaria. Veo a dos médicos, a un doctor en Derecho, a un filósofo… No son un rebañito de tontos ni una camarilla de ingenuos; viven en medio del mundo; soportan la crisis y los achaques de la edad. Algunos han probado la amargura del aislamiento, los insultos obscenos, la calumnia. Han sufrido por la Iglesia universal y por su pequeña iglesia de pueblo, y han vivido muchas vidas, desde el bautismo hasta la tumba, sin esperar nada a cambio. En sus rostros debería haber quedado una huella de amargura o de rencor; pero Dios les expropió su vida hace muchos años y eso se nota hasta en el cutis. Todos saborean ya un poco del ciento por uno que Jesús prometió a los que se le entregan por completo. Hace un par de meses salió una encuesta llena de números y porcentajes en la que se aseguraba que los profesionales más felices son los sacerdotes. ¡Menudo descubrimiento! Camino de casa, me digo que debería escribir algo sobre esta alegría de los curas, pero lo cierto es que no sé por dónde empezar. Dentro de un par de días volveré a charlar con los chichos que muy pronto acabarán el bachillerato y aspiran a ser empresarios, juristas, economistas de éxito. A más de uno le he dicho.―Así que lo que tú quieres es forrarte… ―¡Claro! ―suelen contestar como quien dice una obviedad―.Y más de una vez, con el descaro que dan los años, he respondido:―¿Y por qué no te haces cura? No te forrarás pero es infinitamente más divertido .Y entonces le cuento viejas historias; más o menos las mismas de siempre, que son las que sé contar; las de la tertulia de esta tarde. Claro que sin pacharán.

(blog de D. Enrique Monasterio http://pensarporlibre.blogspot.com )

25 enero, 2012

Tertulia

Ayer estuvimos de tertulia en la “Galería Jorge Juan” – donde hace muchos años estaba el patio del Colegio - tres exalumnas del mismo. Cada una de nosotras con toda la vida a la espalda... Aunque soy más partidaria de tomar café con una persona que reunirme con un grupo, aunque este sea pequeño - “tres es multitud” como dice mi hija Marta -, hay que reconocer que valió la pena.

Es curioso que en esa tertulia, la voz cantante – y para nada desafinada - la llevó Mª Amparo que durante nuestros años de Colegio no dijo, como aquel que dice, esta boca es mía. Contó cosas interesantes: como que a su hermana Mª Dolores, de 78 años, madre de ocho hijos, uno de ellos monja clarisa – ha recuperado la memoria siguiendo el tratamiento que desde Belgica le impusieron después de hacerse cargo del historial. Nos habló también de su viaje a Lourdes: cuando se metió en la piscina cuya agua, según nos dijo, cura cuerpo o espíritu - y además de la piscina se sale seco -, se froto mucho la frente y la boca mientras pedía a la Virgen: “ ¡Que no piense nada que no deba pensar y que no diga nada que no deba decir¡”. Me pareció espléndido. Y recordé que al santiguarse – cosa que está al alcance de todos – la cruz sobre la frente se hace para que nos libre Dios de los malos pensamientos, la de la boca para que nos libre Dios de las malas palabras y la del pecho de las malas obras y deseos. Ah¡ el catecismo, mejor nos fuera si no lo hubiéramos olvidado.

Otra Mª Amparo y yo la escuchábamos atentas. La otra Mª Amparo, como en el Colegio, sonreía sin tregua – siempre se lo envidié -, a mi de niña no me enseñaron, a hablar por lo codos sí. “La gente se forma en grupo”, oí una vez. Claro: en el grupo hay que “saber estar”, hay que poner en práctica la virtud de la humildad y a mí, Rosa al fin, me cuesta lo mío. Pero no me afligiré demasiado, después de todo las rosas no pasan desapercibidas.

Seguro que sobre las tres aleteaba el espíritu de la Madre Pilar de Felipe, del Espíritu Santo, que padecía del corazón y también sonreía sin tregua. Había estudiado Químicas en Zaragoza en aquellos tiempos en que los exámenes eran orales e Iñiguez suspendía a unos cuantos con una integral. Nos quiso mucho a Mª Amparo y a mí. A la otra Mª Amparo la quiso la Madre Nieves Fernández, valenciana, que estudió Farmacia y no sé si ha muerto. Lo que sí sé, es que la mandaron a Brasil y allí la condecoraron por el desempeño de su labor con los necesitados: a pesar de su pequeña estatura, sacaba a las chicas del burdel, enfrentándose con el chulo.

¡Que monjas aquellas¡

21 enero, 2012

La tarde de ayer

Ayer fue un día importante: fuí aceptada por mi nieta Lucía. Me ha costado sus diez meses de edad, pero ha valido la pena. El que me deje cogerla en brazos, ser mirada con cariño por unos ojazos negros y obsequiada a la vez con una simpática sonrisa que no sé describir, es todo un regalo al que procuro corresponder.Las abuelas además de querer a los nietos, tenemos que rezar por ellos. Para que sean hombres y mujeres de bié. Conviene empezar pronto. De momento la oración por Lucía, está englobada por la general:" por mis nietos". Tiempo habrá, Dios mediante, de particularizar.

La tarde de ayer fue bonita. En el cuarto de estar – que gracias a Dios es generoso – convivíamos: Juan trabajando en el ordenador, lo que podía - ayer tenía él que hacerse cargo de su hija Lucía -, mi nieta Marta de 12 años - que viene todos los viernes a casa y le pongo siempre una buena película - a la que le puse, bajita, para que su tío pudiera concentrarse minimamente, “Orgullo y Prejuicio”. Marta oía mal,y cada dos por tres la veías, de pié a palmo y medio de la tele para no perderse ripio, del adusto diálogo, bajo la lluvia, de Elizabeth Bennet y el señor Darcy, Lucía a ratos,en brazos sucesivos – acabamos cogiéndola todos - en el cochecito o reptando por el suelo, y yo sacando adelante ¡que ya era hora¡ un buen cesto de plancha de ropa blanca. Todos unidos por el calor, no solo familiar, sino del aire acondicionado.

La crisis tiene su punto entrañable: en los años cincuenta, mi padre estudiaba sus libros de medicina sentado al brasero frente a mi madre que repasaba ropa o hacía punto,y mi hermana y yo andábamos por allí. Salir del cuarto de estar era temerario. Hoy, no solo he envejecido, sino que respecto al cuarto de estar de mi casa he ganado mucho espacio.

20 enero, 2012

Cine

Anoche ví “El merodeador “ de Joseph Losey (1951). Una buena película en blanco y negro, que mantiene la atención hasta el final. Pude comprobar una vez más los valores morales del cine de esos años. En él es frecuente ver una preocupación moral. El matrimonio es serio y por lo tanto el adulterio no es una broma y puede desembocar en el asesinato como ocurre en “El merodeador”. En esas películas, los adúlteros es imposible que sean felices, la pasión es tratada con decoro: no hay escenas inconvenientes -después de todo el espectador no es tonto - en el momento clave la cámara enfoca una cómoda.. se cierra una puerta.. y se funde la escena. El espectador fino lo agradece. Ese adulterio ( contra el que es bueno alertar a la sociedad ) empieza con un coqueteo que no se ha sabido cortar drásticamente en su inicio... En fin en aquellos años, el concepto de pecado, y con él la sensatez, existía en la vida de la gente y el cine ayudaba a discernir entre ésta donde puede llevar una mala elección ante una norma moral. En fin… los buenos directores: maestros en el rodaje y en la elección del guión, no perdían su tiempo y lo hacían perder al espectador. Le contaban una buena historia que lo distraía y le enseñaba.

19 enero, 2012

Subrayados de “Teología y Sensatez”, Sheed

“La totalidad del universo creado, con cuanto en él existe desde el arcángel hasta el electrón, o la más mínima de las cosas que se puedan imaginar, son mantenidas en la existencia instante en instante tan solo por la continua voluntad de Dios de mantenerlas en ella.” (pág 237)

En el camino de Damasco cuando Pablo se convirtió: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?”. Persiguiendo a la Iglesia de Jesucristo perseguía a Cristo mismo, una cosa era lo mismo que la otra, pues Cristo y su Iglesia son una sola cosa.” (pág 280)

“En todos los tiempos los electores ( del Papa) son verdaderos electores, no forzados por Dios. Ël escogiuó dejarles escoger. Los cardenales ruegan al Espirítu Santo para que les ilumine en este acto, del mismo modo que los cristianos ruegan para que les ilumine en cada acción de su vida; y de acuerdo con la sinceridad e integridad de su plegaria se les responde: ni más ni menos.
Siendo esta así, todos los que conocen lahistoria de la Iglesia en Europa en estos diecinueve siglos, debieran estar preparados para cualquier cosa en cuanto sa los caracteres de los papas, y esto es lo que encontrarán. Cualquier cosa.Todo. Los electores escogen su hombre. Es consagrado Obispo de Roma. Dios le hace infalible – lo cual quiere decir que Dios no le permitirá enseñar a la Iglesia nada que sea error – y salvaguarda de ese modo su oficio. (…) El oficio de Papa no es provecho del papa, es para provecho de la sociedad.” (`pág 274)

17 enero, 2012

Esperanzas puestas

Alguien ha escrito: “Ya hemos visto como el cambio de poder se ha producido sólo y exclusivamente a través de un discurso económico, respaldado por una brutal realidad de decadencia económica. Todo lo demás no ha importado”. Tiene razón:el concepto de hombre econónomico es un pobre concepto del hombre. Aunque éste tiene derecho a un puesto de trabajo, pues de él dependen su pan y su dignidad. No acaba todo ahí. Es necesario que los populares no defrauden las esperanzas de tantos que les han votado, y además de procurar el pan de todos – lo pedimos a diario en el “Padre nuestro”, se pongan manos a la obra para acabar con la alegría dee un año nuevo, con la vergüenza del aborto en España, al que de ninguna manera podemos acostumbrarnos. Además, luchar por la vida es, a la larga, un negocio rentable. Pido desde aquí, cada ladrillo hace pared, el cierre urgente de las clínicas abortivas. Caiga quien caiga. Hasta ahora los que han caido, de manera sangrienta, sin delito alguno y haciendo polvo las vidas de sus pobres madres, son quienes están llamados a ser nuestro relevo. A la muerte de mi padre, recogí entre sus papeles el juramento hipocrático que hacían los médicos antes de recibir su titulo: una especie de pergamino con las “Normas de Deontología Médica” que redactó la Asociación Médica Mundial, reunida en Ginebra en septiembre de 1944. Entre ellas, figura: “ Tener absoluto respeto por la vida humana desde su concepción, y no utilizar ni aún bajo amenazas, los conocimiento médicos contra las Leyes de la Humanidad”. Hoy no está demás el recuerdo.