09 febrero, 2010

A cuenta del rosario en literatura

Recuerdo que leyendo una buena biografía de Unamuno, D. Miguel hablando de Concha Lizárraga su mujer, “su costumbre”, escribía cuando los dos eran ancianos: “ Cada día que amanece / es para ella aniversario / cuando el hastío le muerde / se va a rezar el rosario”. Sabia Doña Concha.

Me he acordado de esto leyendo, la corta novela de Gabriel García Márquez “El coronel no tiene quien le escriba” donde también el rezo del santo rosario sale en dos ocasiones. A transcribirlas voy:

- ¿Dónde estabas? – preguntó el coronel.
“Por ahí”, respondió la mujer. Puso el vaso en el tinajrero sin mirar a su marido y volvió al dormitorio. “nadie creía que iba a llover tan temprano”. El coronel no hizo ningún comentario. Cuando sonó el toque de queda puso el reloj a las once, cerró el vidrio y colocó la silla en su puesto.
Encontró a su mujer rezando el rosario.
- No me has contestado a una pregunta – dijo el coronel.
- Cuál.
- ¿Dónde estabas?

Como no encuentro el otro fragmento de la novela en el que también sale el rosario, copió uno en que sale el “ángelus”:

“La Interrumpieron las campanadas de las seis. “El ángel del Señor anunció a María”, rezó en voz alta dirigiéndose con la ropa al dormitorio. El coronel conversó con los niños que al salir de la escuela habían ido a ver el gallo.”

06 febrero, 2010

Cine, más cine

Preciosa película de vaqueros en blanco y negro: “El tren de las 3 y diez” de Delmer Daves (1957) ¡ Que bien se queda una cuando el Director de una buena historia sabe contarla¡

He tomado café con Maribel. Le he contado ( ella no tiene internet) lo que he escrito esta mañana. Al decirle lo de los viajes y los cruceros y la gente que pasa hambre, me ha dicho con muy buen sentido: “Pero Rosa, ¿tu te das cuenta que gracias a esos viajes y a esos cruceros, mucha gente tiene un puesto de trsabajo? “Tienes, razón” – le he contestado – “para eso sirve hablar unos con otros, para no ver la realidad, con un solo ojo”.

Maribel ha estado desde acabar la carrera, en la enseñanza. Ahora es una abuela jubilada, con marido, dos hijos y seis nietos. “Fíjate me decía – salvo un día en semana que viene una mujer, todo lo hago yo, y me parece que no hago nada, acostumbrada a explicar, tengas o no tengas ganas y a enfrentarme con cuarenta bestias con cuarenta bestias todos los días.” Me he hecho cargo, y ha subido el concepto en que la tengo.

Vuelvo al cine. Estoy algo viciada, pero comparto. Además, ¿Qué podría hacer en mis veladas solitarias sino ver cine o leer? He visto “Los Ángeles del pecado”, una interesante película (1943) de Robert Bresson. Basada en una obra de Giradoux ( autor de moda cuando yo era moza,). Me llevé la alegría de que en los carteles del comienzo sale en letras grandes: R.L. Bruckberger (dominíco). Mi admirado Brucberger… Recuerdo que en su “Historia de Jesucristo”, dice que la Resurrección de Cristo, ( única noticia imprescindible) que en la Edad media se contaba en piedra, vidrieras y pintura, ahora habría que contarla en cine y todos los medios de difusión a nuestro alcance. El ver que él había empleado el cine (la película sae desarrolla en un convento de monjas dominicas, que redimen mujeres condenadas as prisión) fue un atractivo añadido.

Se siente vergüenza

A veces se siente vergüenza y, en mi caso, también un cierto temor al pensar en lo que supone no haber pasado hambre en la vida, no haber conocido la pobreza en la que tanta gente se ha criado. Con su testimonio, cuando logran darlo – inapreciable – consuela, sirve de confirmación de que Dios no olvida a nadie. Diré a cuento de por que hoy, la emprendo con esta idea. A Maribel, la había dejado la vida de Santa Brígida, y al acabarla de leer, quería que fuera a su casa a ve. r que podía dejarme ella, la verdad es que no tenía nada que me interesara. Al fin elegí una película: el Enrique V de Kenneth Branagh y un libro “El coronel no tiene quien le escriba”. Éste lo había leído de joven y me había gustado. ¡Que bien se lee la pobreza – del coronel, de su mujer o de cualquier otro – comodamente sentada en un buen sillón, en un cuarto espacioso y bonito. De ahí el miedo. ¿A qué?. Al juicio de Dios. ¿Piensan en él quienes, teniendo una vida más que desahogada, derrochan su dinero en varios viajes al año?

El juicio de Dios, después de la muerte, desde niña siempre ha estado presente en mi vida. Es una de las muchas cosas que he de agradecer. Supone una buena ayuda para vivir.

“Ante tu trono me presento” así empezaba una de las últimas obras de Juan Sebastián Bach, escrita ya casi ciego a fuerza de hacerlo a la luz de las velas. Él iniciaba éstas escribiendo en la parte superior del papel pautado tres iniciales: I.M.D ( in memoria Domine) Tristemente ( a eso hemos llegado, lo traduciré: en memoria del Señor. Me enteré de esto hace muchos años leyendo “La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach”. Un libro muy hermoso, aún para los no aficionados a la música.

He empezado esta mañana a leer: “Antes, más y mejor” un libro de Lázaro Linares, ( nacido en Madrid en 1935. El mayor de seis hijos de un matrimonio pobre de seis hijos, que tuvo que soportar el hambre de la post- guerra) Su cuarto de hora de lectura ha desencadenado las líneas. Y quizá también me ayude a ordenar el cuarto de la plancha, que no hay quien entre. Así somos: grandes estímulos para menguadas respuestas. Pero… y cuando ni siquiera están éstos?

04 febrero, 2010

San Martín

“San Martín que era francés / dio media capa al Señor / se la hubiera dado entera / si hubiera sido español”. Muchas veces me viene a la mente el versito al pasar por la hermosa estatua de San Martín, recién restaurada, sobre la puerta principal de la Iglesia de su nombre, cuya fachada tan blanquita está preciosa. A la Iglesia de San Martín le tengo querencia porque de novios íbamos – como algunos otros - a diario a misa de 8,30, después de pasar la tardes de vacaciones - éramos universitarios - en un banquito del Parterre, para no hacer gasto, en verano y en la cafetería Monterrey en invierno. Monterrey estaba, al lado de Sederías Barcelona, en lo que hoy es una tienda: “Santa María Novella”. Me alegré al pasar y al verlo: donde estuvo Monterrey, está ahora el nombre de la Virgen. De la verdadera Santa María Novella, ha traído hace poco mi hijo mayor un libro precioso.

He leído “El apóstol de las Galias” ( la vida de San Martín) de Wilhem Hünermann. Y me propongo dar algunos datos sobre el santo:

Nació en el año 317, hijo único de un honrado tribuno y educado en la religión romana. Cuando Martín ( nombre que se le puso en honor a Marte, dios de la guerra) se inclinó hacia el cristianismo, por un compañero de estudios que lo llevó al Obispo Anastasio, tenía doce años. Encontró fuerte oposición de su padre, por lo que tuvo que esperar a su mayoría de edad para recibir el bautismo. Entró en la Escuela de Cadetes de Milán y llegó a ser centurión. En Milán conoció al Obispo Atanasio, que le habló de los monjes del desierto. “ De ellos había dicho San Pablo: “Deambulan con pieles de cabra y cordero, vagan por los desiertos, los montes o las cuevas porque para ellos el mundo no tiene valor.”Aunque vivió un tiempo como abad en Marmoutier, fue nombrado contra su voluntad, por aclamación popular Obispo de Tours. Hizo milagros en vida: devolvió la vista a dos ciegos. Murió el domingo 8 de noviembre del año 367.

03 febrero, 2010

Gorgorito

“Gorgorito era un pajarito / el más alegre y cantante del bosque feliz / todos le querían bien …” le cantaba mí madre de niña a su hermano Gregorio, que le seguía en edad y con el que se llevaba fatal. Él en justa correspondencia le llamaba Rosigón, en vez de Rosa. Mi tío Gregorio, de chaqué, alto y bien plantado ( “¡fíjate que hombros tiene Gregorio¡”, le decía la tía Josefina, su mujer, a mi madre a la vez que le acariciaba las solapas de la americana) es el que me llevó al altar el día que me casé. Hacíamos buena pareja, porque yo también soy alta. Bueno, pues el caso es que hoy, día de San Blas, sería su cumpleaños y me afloran con facilidad recuerdos simpáticos: mi madre yendo a la iglesia de San Valero a comprar tortitas benditas de San Blas ( a San Blas se le encomiendan, no se porque y me horroriza saberlo, las enfermedades de garganta) y mi madre, de nuevo diciendo tajante: “ ¿Lo dijo Blas? Punto a tras” . Frase que tenía la variante: “Lo dijo Blas, punto redondo.”

Ayer tomando café con mis dos hijos mayores, uno de ellos dijo, refiriéndose a no se quien: “Ése, es un tranquilo, como diría la abuela”. El otro al oírlo sonrío. Y yo al verlo, disfruté la escena, porque como seguro que le ocurrió a él vi perfectamente la cara de mi madre cuando adjudicaba a alguién ese adjetivo. Ahora la abuela soy yo…¡ Que vida ésta¡ Necesito poner al día, en la conversación, un poco de esa expresividad que hace a la gente sonreír. Para que se repita la escena, cuando yo haya pasado a mejor vida.

De mi amiga Mª Jesús, hacendada de “La Carolina”, decía su marido: “Mª Jesús, no necesita ir al cielo, porque mejor vida que la que se da es imposible. A mi amiga Mª Jesús estuve yo, en la terraza de mi casa, consolándola porque se había quedado embarazada de su, creo, que cuarto hijo, y no le hacía ninguna gracia. “Piensa en el color de sus ojos – le decía yo – o en que quizá se le formen hoyitos al sonreír. Échale imaginación”. Sin meterme en argumentos de más fuste.

Como ya oMi tío Gregorio y su mujer, que no tuvieron hijos, veraneaban en Cestona – mis padres y nosotras veraneábamos en Samper de Calanda – pueblo de secano - en casa de mis abuelos. De pensar en hacer viajes en verano, ni noción. Allí nos dirigían sus postales de vistas norteñas, diciéndonos lo mucho que nos recordaban, lo bonito que era aquello y la temperatura tan agradable que disfrutaban. Todo eso lo escribía Josefina, educada en Las Damas Negras, como años después mi amiga Mª Jesús. Gregorio escribía antes de su firma una sola línea que empezaba invariablemente: “s dice Josefina…”

02 febrero, 2010

Cine con nieta

Sigo los viernes por la tarde viendo una película en casa con mi nieta Marta de diez años. Brindo la idea con las abuelas que dispongan de abundante material cinematográfico. Ver cine con los nietos, es algo estupendo: buena compañía, traslado a la feliz niñez, y merecido descanso: nadie ignora que, hoy las abuelas sostienen el mundo ( dicen que lo que se exagera, aumenta la fiesta). Ver cine relaja, distrae y educa sentimientos, y es ahí donde las abuelas, viendo cine con las nietas / nietos, hacen su papel. Pongo ejemplo: ahora, los lunes a la salida del Cole me quedo con mi nieta Belén, de seis años. También a ésta le pongo cine y como somos muy organizadas nos da tiempo a que haga los deberes y cene. Aunque sean películas de dibujos, he decidido verlas con ella. Así la niña se siente acompañada, y no hacinada en un rincón del cuarto de estar, junto a la tele. No es perder el tiempo sino que cimentar una amistad. Además, se evita así que los niños vean alguna que otra mentecatez. Belén quería ver ayer “El origen de la Sirenita”, que no tiene nada que ver con “La Sirenita”, que tiene mucho de bueno. Empezamos a verla. Hasta que yo, harta de ver bailar sin tino a las desenfadas sirenitas con mentes y actitudes de quinceañeras, le propuse volver a ver “Blancanieves”. Le encantó la idea. ¡Que solo ésta un niño si no se está con él.

Sigo con Marta de diez años: ha visto ya y disfrutado: “Quo Vadis”, “Ben -Hur,” “El festín de Babette”, “Brigadoom” “Robín de los bosques” “El Prisionero de Zenda”, “Siete novias para siete hermanos”… Quise hacer con ella un pequeño experimento: ver si a una niña nacida en 1999 le gustaba la misma película que a una niña nacida en 1940. Le puse pues “La gran familia” (1952). Le entusiasmó. Disfrutó la familia de quince hermanos, el abuelo viuviuendo en la casa. Los padres que se quieren como novios…etc. Y es que los valores, son los valores en un corazón no manchado.

30 enero, 2010

Normandía

Si Dios quiere mi hija Fe, su marido y sus hijos, se irán este verano a Normandía.. En un primer momento les tuve envidia – a mi me da igual nio ver Nueva Zelanda, México o Nueva Cork, ni Croacia ni Atenas, pero siempre me sedujo Normandía. Luego me repuse : “Me da mucha alegría, que os vayáis a Normandía”.

No se porque siempre asocié Normandía con los Caballeros del Rey Arturo, Leonor de Aquitania, vaya usted a saber… La Edad Media – yo no he pasado en Arquitectura del románico – siempre ejerció sobre mi un gran influjo. Luego vinieron las lecturas: el “San Francisco de Asís” de Chesterton – un enamorado de la edad Media -. Los alegres franciscanos recorriendo Europa y mendigando su pan..” Santo Tomás de Aquino: “el buey mudo” cuyos mugidos llegarían muy alto… Santa Catalina de Siena, la hija penúltima, si no me falla la memoria , de un tintorero de los 22 que tuvo con su mujer…Por eso me alegré de encontrar una vez leyendo a Victor Hugo: “ El Renacimiento fue el crepúsculo que todo el mundo confundió con la aurora”.

El caso es que Normandía es Enrique V, Shakespeare, San Michael, Lisieux… porque Santa Teresita del Niño Jesús era normanda. Total que allí estaré yo con la cabeza, que no es mala cosa, los primeros días de agosto, si ellos se van y quien sabe si consigo arrastrar a alguién hacia allá, que todo podría ser. Encomiendo esa posibilidad a un argentino, que en el año 30 pidió la admisión al Opus Dei en Madrid : Isidoro Zorzano. Al que he pedido en la vida multitud de cosas.