25 junio, 2010

Recordando el22 de junio de 2010

El día 22 al oír misa, me alegró, pues no lo esperaba, la festividad del día: Santo Thomas Moro. Siempre le hago algún guiño. No me puede caer mejor. Era inglés pero merecía ser baturro. Soportó la presión de Enrique VIII, sin ceder. Este, por muy rey de Inglaterra que fuera no tenía potestad para declarar nulo su matrimonio con Catalina de Aragón. Thomas Moro murió por defender éste. En la misa me encontré a Merche, que tampoco la esperaba y también me alegró. Me dio una bonita estampa con una imagen de La Milagrosa, fechada por detrás: 27-5- 2010. No podía ser más oportuno el día.

Merche se fue en mayo a París y al saberlo le dije: “Vete de mi parte a la Iglesia de La Milagrosa en la “rue du Bac” y reza a la Virgen por mi marido”. Fue el pasado 27 de mayo y recordó la fecha porque sabe que para mi las fechas son importantes. Con ellas me gusta hacer puzzles: el 27 de mayo del 1902 nació mi madre.., un 27 de mayo comulgó mi hija Marta.. y el 27 de noviembre, al día siguiente de mi aniversario de boda, al día siguiente de mi aniversario de boda, es la festividad de la Milagrosa..

El 19-7-1830, la Santísima Virgen se aparece a Catalina Labouré, joven de 24 años que acaba de empezar el noviciado en las Hijas de la Caridad fundadas por San Vicente de Paúl. Lo que la Virgen le dijo ella lo puso por escrito en 1876. Sabemos que entre esas cosas figura la promesa de las gracias que recibirán quienes se encomienden a ella, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa, ante el altar en que se apareció.

El día de Santo Thomas Moro y San Juan Fisher (obispo que tampoco se
Doblegó a Enrique VIII) fue un día bonito: en la misa, dos amigas: Merche y Ángeles y una de ellas aprovechó para confesarse. Y por la tarde en una terraza con mis hijos. Recordé también esa magnífica película sobre él de Manckieviz: “Un hombre para la eternidad”.