17 junio, 2010

La mirada

En una pequeña película: “Y tú ¿qué dices?”, que creo que está en la red, tuve la oportunidad de oír el testimonio de un piloto jubilado que decía que él se convirtió a raíz del viaje a España del Papa Juan Pablo II en el 82. Resulta que viendo al Papa por televisión se sintió mirado por él y señalado por su dedo, cuando Juan Pablo II decía extendiendo el brazo y con mirada directa: “Tú, tienes que cambiar”. Él se sintió aludido y cambió. Empezó, con la ayuda conveniente, a tomarse a Dios en serio. Ahora está jubilado pero en forma: trabaja en una ONG, hace la compra en su casa…Me gustó la historia y se la conté a mi vecina que, tras sonreír, me contó, otra historia: “El domingo me – dijo – al salir de misa me dice mi marido: hoy D. José, en la homilía me miraba a mí y parecía que la decía por mí”. Su marido ya ha cumplido los noventa… Ella continúo: “ yo pensé: pues si que hace falta ser vanidoso para creer que entre tanta gente te miraba a ti..”. A mi me gustó el protagonismo de Ricardo, porque realmente cada uno de nosotros somos hijos únicos de Dios y como a tal somos mirados. Siendo así ¿qué dificultad hay en sentirnos mirados, con exclusividad, por los que en la tierra son en uno u otro grado sus representantes? Creo que ver las cosas de ese modo es tener el corazón de niños, no es mala cosa. Solo a quienes son como niños está prometido el reino de los cielos.