11 enero, 2009

La tele

La tele va de mal en peor y ya es difícil, porque ha mucho que supera cotas altas de estupidez y corrupción. Esta última palabra no es exageración, responde a la realidad. La televisión, no solo no muestra jamás un solo ejemplo que nos sirva de estímulo para ser mejores, sino que ni siquiera es capaz de hacernos pasar un buen rato oyendo hablar a quien merece ser oído. Decía no ha mucho Fernando Sánchez Dragó, que aborrece tanto como yo el término “ciudadanía”, que a la palabra “ciudadano”, le falta una ese, debería decirse “ciudadasno”. A la verdad de ese aserto, nos conduce nuestra tele día tras a día. Sin embargo no es la ignorancia y desamparo mental lo que provoca estás líneas, como agua que desborda el vaso, sino el haber dedicado dos minutos a ver, con temor y temblor, el programa “Escuela de Padres” de “la 2”. Pobres padres y pobres hijos si no tienen otra guía en su mutua relación. En uno de ellos una niña en un parque, al despedirse de una mujer para irse con otra, era aleccionada: “dale un beso a tu mamá” y se apostillaba “porque tu tienes dos mamás ¿verdad? La niña asentía. ¿qué se puede esperar de una educación que engaña a un niño, en algo fundamental, para que el “adulto” haga de su capa un sayo? Voces autorizadas dicen que en el futuro el mayor número de enfermedades serán mentales. Se está destruyendo al hombre, y no solo con el aborto sino con la lujuria, la avaricia y la mentira. No se puede marginar a Dios en la sociedad y que ésto no tenga fatales consecuencias para la misma sociedad.


(carta enviada a "Las Provincias")