17 septiembre, 2007

17 de septiembre 2007

Cuando llega este día pienso que el 17 de septiembre de 1990, mi marido se fue de casa. Recuerdo también, aunque no lo viví, que el 17 de septiembre de 1939 septiembre de 1939, San JosemaríaEscrivá celebro misa en el altar de la Trinidad de la Catedral de Valencia, y a mitad de celebración se encontró mal y tuvo que retirarse a la sacristía. De allí lo llevaron al “Cubil”, primera residencia de estudiantes del Opus Dei en Valencia en la calle de Samaniego nª 9 y como estaba tiritando y allí mantas no había, se acostó en un catre de tijera de hierro y madera y lo abrigaron con unos cortinones que alguien había dado.

Han pasado 17 años. Hoy es todo distinto. Misa de 9 en Guadalaviar, el Colegio del Opus Dei al que fueron mis hijas y ahora van mis nietas. La clase de Marta que si Dios quiere comulgará este año, ha entrado en el oratorio. Su profesora al verme, la sentado a mi lado. Me ha conmovído ver junto a mi a esa preciosa niña rubia, moscovita, que el Señor me ha dado, y le he dado las gracias. Luego, con mis dos hijos, en la sobremesa de la comida hemos estado ojeando “La Valencia que conoció el Fundador del Opus Dei”, y mi hijo mayor me ha hecho notar que la casa de Paz 26, ya desaparecida, la había hecho su bisabuelo. Al pie de la foto se leía: en esta casa estaba la Pensión Balear en la que se hospedó San Josemaría en uno de sus viajes a Valencia”. Alegría, y confirmación. Hay un hermoso hilo conductor en nuestras vidas, que a veces se nos permite ver.

Hoy mi nieto Juan cumple tres años. Hemos tenido fiesta. Aquella niña que de alguna manera perdió el padre un 17 de septiembre cuando tenía 17 años, y que tanto lloró por ello, otro 17 de septiembre sería madre de su primer hijo… Ya he empezado a rezar por él. Porque lo ordenen.