15 agosto, 2007

En el día de la Asunción d la Virgen

El Papa Pío XII, definió dogma de fe la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo en 1950. Ese año fue año santo. Yo tenía diez años y conocí a Inmaculada, por quien años más tarde conocería al que sería mi marido.

El ordenador me da mucho la lata. Es la sublevación de las máquina: he mandado varias veces la misma carta a “Las Provincias”. Paciencia. Luego la postearé aquí. Ya he contado cosas del tema pero siempre hay algún dato más. Esta noche me he despertado diciéndome a mi misma una antífona o quizá una oración del mes de mayo que no había recordado desde que era niña. Me he emocionado. Incluso el recuerdo, no ha sido de golpe sino lentamente, como la mariposa de seda que sale del capullo.¡Que fuerte¡ ahora me es imposible recordarla. Así somos. Todo lo que nos ocurre es un regalo, no tenemos derecho a nada. Luego, ya levantada, me he puesto a cantarle a la Virgen otra canción de la niñez: “Es más pura que el sol, más hermosa que, las perlas que ocultan los mares. A Ella sola entre tantos mortales, del pecado de Adán Dios libró…”

A las 12 ha venido a casa la bendita Esther a rezar el rosario conmigo en mi pequeña pero bonita terraza, que parece un pequeño jardín. Lo hemos rezado ella por su familia y yo por la mía. Ambas lo necesitan. Luego todo el día sola, hasta las 8 que he quedado con mi hijo mayor junto a la catedral, para tomar un café. Magnífico sería que coincidiéramos con la procesión de la chitaeta”, que tiene su origen en el siglo XIV. Veremos. El tener que hacer el equipaje para marcharme diez días a “La Virgen de la Vega, planea sobre mí como una nube negra. Odio hacer maletas, vaciar la nevera, llevar comida para no hacer tanta cola en el pequeño supermercado, dejar la casa arreglada, coger los libros convenientes, el dinero y demás zarandajas. Y además ahora que me voy han empezado a florecer los jazmines…
“…