24 mayo, 2014

Belén

Belén, a la que me encuentro con frecuencia por el barrio paseando su perrito es una chica - así la conocí - que aunque rondará los cuarenta podría decirse que no tiene edad. Un halo de inocencia y juventud la rodea, creo que consecuencia de una formación cristiana recibida de sus padres, en cuya casa sigue viviendo, que han ampardo su deficiencia física: en la distinta longitud de sus piernas, y también una cierta deficiencia mental. Belén,que tiene mucha conversación y siempre está dispuesta a interpelar a la gente con la que se encuentra, si ésta le dá cuartelillo. No entiende, y eso que se encuentra, que cada uno vaya a lo suyo con prisa, urgido por la necesidad o por la indiferencia. La última vez que me la encontré, me dió una lección, sin querer dármela. Me preguntó: “¿y tu yerno?” . Al contarle con tono de voz lastimero su situación, que por otra parte él lleva con la naturalidad de quien acepta la voluntad de Dios. aunque sea dura, me contestó con sencillez y cierto desparpajo: “Cada uno tiene el papel en la vida, que Dios ha querido. Ya ves.., ¡ yo coja¡”. Me encantó oírla y le dije: “Belén, habla con la gente, les puedes hacer mucho bién” y decidí no incitar nunca a la pena a nadie, sino dar una breve crónica, de una situación difícil, lo más serena posible. Si quien me escucha es creyente puede que diga: “me acordaré”, es decir: “rezaré”. Si no lo es: “¡que todo vaya muy bien ¡”. Y aquí, paz y después gloria.

1 Comentarios:

At 08 junio, 2014 09:53, Blogger misael escribió...

Me encantó doña Rosa.
Me gustó Belén y sobre todo me gustó que vd. le dijera "tienes que hablar con la gente". La gente tenemos que recordar, algunos aprender, que hay personas buenas, con inocencia, con gratitud, con la alegría del que se sabe hijo del Todopoderoso. Que la sencillez del corazón es fierabrás para todas las enfermedades del alma.

Le deseo feliz domingo de Pentecostés.

 

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