15 mayo, 2010

San Jerónimo

San Jerónimo siempre me ha caído de pié. Por eso mi ordenador se llamaba Jerónimo. Cuando escribía en él – bastante antes de tener un blog – expliqué por que. Sobre San Jerónimo he encontrado lo siguiente en el libro de Madre Teresa:

“En su humildad extrema el Hijo de Dios no solo se vistió de nuestra carne sino con nuestro pecado: “Al que no conoció pecado, le hizo pecado en lugar nuestro” (2 Cor 5,21). Dios tiene sedf no solo de nuestro amor sino de todo lo que es nuestro, incluso de nuestro pecado para perdonárnoslo.
Vemos esta humilde sed de nosotros demostrada en un famoso episodio de la vida de San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia y el primero que tradujo la Biblia al latín.
Después de pasar muchos años en Jerusalén traduciendo la Palabra de Dios, Jerónimo acabó su gran proyecto unos días antes dee Navidad. Para celebrarlo decidió pasar la Nochebuena cerca de Belén. Rezando en una de las muchas grutas que salpican la campiña. Según el antiguo relato,
Cerca de la medianoche Jesús se le apareció y le dijo; “Jerónimo, ¿qué me vas a regalar por mi cumpleaños?
Entusiasmado, Jerónimo respondió de inmediato: “Señor te regalo la traducción de t Palabra.”. Pero en lugar de felicitarlo, Jesús se limitó a replicar: “No, Jeríonimo. No es eso lo que quiero.”
“Jerónimo se quedó estupefacto. Luego empezó a quejarse y a protestar, preguntando a Jesús por qué le había permitido estar durante cuarenta años lejos de casa trabajando en algo que no era lo que Dios más quería de él. Pero Jesús permaneció en silencio. Jerónimo pasó a enumerar otras formas de honrar el cumpleañios de Jesús: ayunando, haciéndose ermitaño…A cada una de sus propuestas Jesús replicaba: “No, Jerónimo. No es eso lo que más quiero.”
Finalmente, Jerónimo declaró: “Entonces dímelo Tú, Señor. Dime que cosa te proporcionaría más dicha en tu cumpleaños y lo tendrás.”
“Me lo prometes , Jerónimo?”
“Sí Señor, cualquier cosa”.
Jesús replicó: “Dame tus pecados…”

Sabemos que en la confesión damos nuestros pecados a Dios, representado por el sacerdote.