16 marzo, 2010

El lirón y otras cuestiones

¿Quién no desearía por las mañanas – de no tener que fichar – el poder dormir como un lirón? ¿Quién no ha envidiado eso de invernar dulcemente hasta la primavera? Y sin embargo es importante levantarse a hora fija “sin conceder un minuto a la pereza”. Timbre de despertador: salto de la cama. Si así es, nos levantamos somnolientos, pero con moral de victoria. Hemos vencido en la primera escaramuza de la lucha diaria contra nosotros mismos. Porque la vida es lucha. Ya lo decía a hablaba Machado: “Yo estoy en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas”. El levantarse a hora fija, está generalmente condicionado a acostarse a hora fija. También entonces nos vamos a la cama con moral de victoria, y no nos arrastramos cansinamente hacia ella. Hay que saber resistir el: “No se vayan, volvemos enseguida” de la tele. Pues si, mire usted, nos vamos.

Ya se habrán dado cuenta, de que estas pequeñas victorias contra la pereza: ley del mínimo esfuerzo, (o como se estudia en Física : mínima energía potencial: mgh, a la que tienden todos los cuerpos, en donde “m” es la masa, “g” la constante de gravitación y “h” la altura del cuerpo respecto a la superficie de la tierra) servirían de muy poco si solo sirvieran para decirnos a nosotros mismos: “¡Mecáchis que guapo soy¡”. Yo prefiero pensar – y estoy convencida de ello - que estas pequeñitas victorias alegran a nuestro Padre del cielo, las apunta en el libro de nuestra vida y permite que ofrecidas a Él, se transformen en ayuda para que algunos de los nuestros le conozcan y le amén. Y así, un día estemos todos juntos en el cielo en dónde nuestro cuerpo – después de la Resurrección – ya no nos tirará para abajo.

Pues con este pensamiento del lirón me he levantado y tras verterlo aquí, me iré a MUFACE a conseguir recetas, que maldito lo que me apetece el asunto. También pondré una intención por la gestión. ¡Faltaría más¡