28 agosto, 2010

Caminos trillados

“Santa Mónica, la viuda, madre de San Agustín. A Dios encomiendo el alma, cuando me voy a dormir. Si me muero: poerdonarme, si me duermo despertarme..…” Siempre, el 27 de agosto, festividad de Santa Mónica, me acuerdo de esa oración larga e ingenua que me enseñó mi abuela. Y también, por asociación, de aquella otra: “Cuatro pilares tiene mi cama y cuatro ángeles que la acompañan….”. Mi abuela Rosa no pudo suponer, que su enseñanza me duraría hasta mis setenta… Así como tampoco que, con los años aprendería otras muchas oraciones - éstas teológicamente correctas - Y, lo que quizá es más importante: saber – como dice Santa Teresa – que orar es hablar con Dios. Con quien sabemos nos ama”. ¿De qué?: “De sus cosas y de mis cosas, de nuestras cosas”. Con estas palabras,una castellana y un baturro - San Josemaría - nos hablan de algo esencial.

El que quizá vuelva a contar algo que probablemente he contado, no me preocupa demasiado. No puede sorprender en un blog ya cercano a las mil entradas. Amén de que en familia - ¿ no es éste en realidad una larga carta familiar? – las cosas se cuentan una y otra vez porque para el que las cuenta, no es que olvide que ya las ha contado ( como a veces se dice: “ el abuelo no se acuerda de que eso nos lo ha contado ya cien veces”) sino que le gusta volverlas a recordar andar otra vez por caminos trillados, los caminos de su juventud.

Me acaba de llamar por teléfono Totón – 73 años – está cuidando a su hermana Cuqui – nombre familiar de Maria Dolores. Totón tiene gran fac ilidad para hablar de Dios a la gente. Raro es que cuando hablo con ella no me diga algo que ,merezca ser reseñado. Hoy ha sido esta oración atribuida a Santa Teresa, a quien cita con frecuencia: “Séñor: si el amor que me tenéis/ es igual que el que yo os tengo / decidme en que me detengo / o Vos en que os detenéis.” Totón es una abuela, más sabia que mi abuela Rosa. Ojalá sepa con certeza que la enseñanza de las abuelas no se olvida.