09 octubre, 2008

Calabuch

Anoche volví a ver “Calabuch”. La película de Berlanga, Premio de la Oficina Internacional de Cine Católico, Premio del Festival de Venecia de 1956. Disfrute con la recreación entrañable y poética de un mundo que he conocido: en 1956, yo tenía 16 años. ,Quiero volver a ver : “Novio a la vista” y “Bienvenido Mister Marshall”. Lástima que la mirada limpia y cariñosa de Berlanga haya cambiado con los años. Lástima que Berlanga, con el paso del tiempo y las amarguras de la vida haya perdido su mirada de niño,

La capacidad de asombro, la ingenuidad, el desvalimiento, la confianza en los demás, aunque a veces nos la jueguen, la infancia que cada cual lleva dentro hay que defenderla con los dientes. Solo así seremos capaces de defender la infancia real del siglo XXI, la de nuestros hijos o de nuestros nietos. He dicho la confianza en los otros. No esa verdad el “piensa mal y acertarás” o el “piensa m al y te quedarás corto”. Al menos, esa es mi experiencia. El optimista siempre será, en líneas generales, mucho más realista que el que ve en los demás, caminos tortuosos o intenciones aviesas, porque la huella de Dios, todos la llevamos dentro, aunque algunas veces haya que escarvar mucho para encontrarla.