14 marzo, 2008

En las fiestas Josefinas

Las historias que vamos conociendo, que a lo largo y lo ancho de la vida van siendo muchas, se entrelazan y completan unas a otras y así, sin buscarlo se va encontrando el tiempo, perdido o no, con su enseñanza y su nostalgia. Conocí de lejos a Josefina Bakhita en Roma el 17 de mayo de 1992. Y digo de lejos porque figuraba en un tapiz en la fachada de la Basílica de San Pedro al lado del de San Josemaría Escrivá y mi ubicación
era bastante más que medida la Plaza. Por allí pululaban altas y atractivas africanas con sus túnicas y turbantes de alegres colores. Habían venido a ver a una religiosa africana que iba a ser beatificada por Juan PabloII, junto al fundador del Opus Dei. Y ahí quedaba todo.

Ahora, en marzo del 2008 Josefina Bakhita vuelve a entrar en mi vida, de la mano de otro Papa: Benedicto XVI que en su Encíclica “Spe Salvi” (sobre la esperanza cristiana) nos resume su vida. No puedo dejar de decir que leer al Papa actual es una fuente de gozo. El Papa ha leído mucho y sabe contar las cosas. Por él se que Josefina Bakhita nació en Darfur, Sudán en 1869. A los 9 años fue secuestrada y vendida cinco veces como esclava en los mercados de Sudán. Fue tremendamente golpeada por sus “dueños” hasta que tuvo la suerte de dar con el cónsul italiano Callisto Legnani que la trajo a Italia y allí, conoció a Jesucristo. Supo que “Él era el Señor de todos los señores, que la amaba, que había muerto por ella y la esperaba “ a la derecha de Dios Padre”.

El 9 de enero de 1890 recibió el Bautismo, la Confirmación y la primera Comunión de manos lel Patriarca deVenecia y el 8 de diciembre de 1896 hizo los votos en Verona en la Congregación de las hermanas Canosianas.

El 9 de enero de 1902 nacería Josemaría Escrivá en Barbastro, Huesca.