24 enero, 2010

Brevemente

Tengo cuarenta minutos para escribir. Me ha llamado mi amiga Maritina y hemos cogido una charrada de media hora. Para bien que sea. Alberto, su marido ( su segundo a las 1marido, cuando se quedó viuda del primero) no la llama así, como la llamamos todos, sino Mary Tere. Y hace poco caí en la cuenta de un pequeño versito que escribí, en mi primer primer blog, bellamente forrado de cretona floreada, para uso exclusivamente privado, cuando se “puso en relaciones” ( así se decía).Relaciones puras como el cristal con Jose Mª su primer novio y luego su marido, mas o menos de su edad pero un tanto “mujeriego”. Decía así: “Jose Mary y Mary Tere / o lo que lo mismo es / un Don Juan y Doñe Inés”. Maritina acabaría siendo Mary Tere. Pero este segundo, de mujeriego nada.

Bueno pues el caso es que a las 11,30 tengo que irme a recoger la cocina y después a dormir. Es lo que está establecido por la sensatez: hora jfija de acostarse.

Lo de la recogida de cocina es una gaita. Pero la experiencia me ha demostrado que para cada momento hay un deber y si se cumple, las cosas mejoran. Menos mal que tenía recogida la cocina la noche anterior, cuando se presentó sin esperarla la nueva asistenta y me encontró en bata.

Hoy ha dicho Intereconomía, que en la lista de ONG, con números de cuenta corriente que facilitó el gobierno para aportaciones a Haití, no figuraban ni “Manos Unidas” ni “Cáritas”. Increíble dado el prestigio que a nivel internacional tienen, se sea católico o no. Pese a lo cual “Manos Unidas recogió bastante pronto un millón de euros y Cáritas cinco millones”.

Hoy ha sido un día estupendo según lo previsto, porque el 24 de enero es San Francisco de Sales. Patrono de la opinión pública (periodistas, medios de comunicación …).Creo que es él el que está pintado en el óleo grande que heredé de mi madre) y está en mi recibidor ( aunque prefiero decir antesala). Está con roquete, rodeado de angelitos y arriba San Francisco de Paula ( alguien me dijo que es él) le está dando un cordón.Mucho me gustaría tener la certeza de que se trata de San Francisco de Sales, el dulce Obispo de Ginebra ( tenía un genio de aquí te espero que consiguió a fuerza de lucha, meterse en el bolsillo).

¡Tiempoooo¡