25 agosto, 2016

Anders Arborelius ( pequeña historia)

He leído: “Cálido viento del norte” de José Miguel Cejas, Ed. Rialp. Resumiré el capítulo “El sol largamente esperado” que cuenta, en primera persona, la vida. Anders Arborelius” empieza así: “A mis padres no les fue nada bien en su breve vida matrimonial. Se divorciaron antes de que naciera yo, su único hijo en común, y mi padre tuvo varios hijos de otros matrimonios. Mi madre, una joven bibliotecaria, quedó en una situación terrible: se sentía completamente sola. Era su segundo divorcio y lo percibía como el fracaso absoluto de su vida…”. Él nace el 24 de septiembre de 1949 en Lugano (Suiza) donde se ha trasladado su madre. Allí hace amistad con las monjas brigidinas de Lugano en concreto con la priora la madre de Lucia, de origen sueco y amiga de una prima de su madre, con la madre Hilaria, con la que habla de cuestiones personales; y, a partir de 1951con una joven novicia napolitana que tendría entonces dieciséis o diecisiete años. Ellas le cuidarán al niño cuando tenga que irse a trabajar. Creció pues en un ambiente católico pero su madre, profundamente creyente, lo bautizó y educó en la religión luterana.”me infundió desde pequeño el sentido de la providencia divina y de la misericordia del Buen Dios, “den gode Gulden”. “Fui un niño feliz; crecí en un ambiente de cariño, gracias a mi madre a mi familia y a las monjas. Se confirmó en la iglesia luterana pero al poco tiempo dejó de asistir al culto y nadie le dijo que lo hiciera. Ello no supuso que se hubiera olvidado de Dios “dentro de mi alma había ido creciendo un anhelo cada vez más fuerte: quería ser sacerdote”. En el verano de 1968 como tantos jóvenes coge su mochila viaja por Europa y viene a España, en Madrid se impresiona e con las multitudes que acuden a rezar al Cristo de Medinaceli, disfruta con las pinturas del Greco.. Toledo, visita de catedrales y monasterios. Su amor por el catolicismo iba en aumento. “¿Por qué quieres hacerte católico? –le pregunta un amigo- “Por Todo”. Visitaba de vez en cuando a mi padre y manteníamos una relación afectuosa y traté de manera ocasional a la nueva familia que había formado. Lógicamente no le dije nada de hacerme católico. En aquellos momentos era un arquitecto en la plenitud de su existencia, alto, fuerte y amante del mar. Anders era tímido y reflexivo. “Cuando se acercaba la fecha de mi profesión de fe se lo comenté a mi madre. No se asombró. El asombrado fui yo cuando me dijo – “y seguramente querrás ser sacerdote…” él se limitó a poner cara de póker. “ Fue un proceso lento y tranquilo como las aguas del Báltico. No hubo grandes problemas ni sentimientos alborotados. Dios me fue llevando con suavidad y un respeto exquisito hacia mi libertad. Y el 17 de noviembre de 1989, con 20 años fui recibido en la Iglesia Católica por el padre Bernhard Koch en la capilla de las Hermanas de Santa Isabel de Malmö. Cuando en Estocolmo habla con el obispo John Taylor de 55 años ( religioso oblato de María Inmaculada, de San Luis ( Estados Unidos) y que había sido Padre Conciliar, y le pregunta que había de hacer para ser sacerdote éste le aconseja que espere un poco pues hacía poco tiempo que había sido recibido en la Iglesia Católica y que podría colaborar más intensamente en la parroquia. (….) 1970 sigue rezando y por consejo del párroco se va a trabajar en verano en la abadía benedictina de San Mauricio y San Mauro, en Luxemburgo, cuidando la biblioteca y el jardín. En aquella comunidad habían creado una Liga de oración para que Escandinavia abrazara la plena comunión. En ese tiempo lee la Historia de un Alma de Santa Teresa de Lisieux. Y le impresiona profundamente hasta el punto de determinar su existencia: “Sí, aquel era mi camino, mí vocación. Una vida contemplativa, escondida y apostólica” la llamada al carmelo. Nunca había estado en un convento carmelita pero tenía la certeza de que Dios me llamaba allí”. Regresa a Suecia. Pasa el verano con los carmelitas del convento de Norraby para conocer su estilo de vida y en otoño ingresa como postulante. “En noviembre de 1071 tuve la dicha de recibir el hábito carmelitano en la fiesta de San Juan de la Cruz. En 1972 , después de hacer los primeros votos, estuvo en Bélgica estudiando filosofía en el Seminario de la diócesis. Hizo la profesión de Brujas en 1977. Recibe el diaconado y aquel mismo año – 1978- se traslada a Roma para hacer la licenciatura en la facultad teológica del Teresianum, cerca del Gianicolo donde convive con estudiantes carmelitas de todo el mundo: Japón, Colombia, México, etc.. “Me confesaba conun carmelita indio, muy anciano Cyril Bernard Papali, que casi siempre estaba enfermo y me dejó una huella profunda por su intenso trato con Dios y por su santidad. El 22 de abril de 1979Juan Pablo II nos visitó en el Teresianum. Como era el único diácono de la comunidad, tuve la dicha de ayudarle cuando nos celebró misa en la basílica de San Pancracio. “Y por fin, el 8 de septiembre de 1979 fui ordenado sacerdote en Malmö, en la misma parroquia en que había sido recibido en la iglesia católica. Mis padres estaban felices. Mi madre se encontraba cada vez más cerca del catolicismo, aunque no acababa de ; y aunque mi padre mantenía una actitud distante frente a la fe, quiso asistir y se alegró de mi ordenación. Celebré la primera misa solemne en el monasterio de las carmelitas, que estaban particularmente felices: era el primer carmelita descalzo sueco de la historia de nuestra Orden. Al terminar regresé a Roma para trabajar en mi tesina sobre La concepción eclesial en San Juan de la Cruz y sor Isabel de la Trinidad. Cuando la concluí regresé a Norraby y comencé a traducir al sueco los Ultimos diálogos de Santa Teresita, Las Fundaciones y una selección de cartas de Santa Teresa de Ávila. Luego redacté una breve biografía de Edith Stein. La vida en el Carmelo transcurre de forma serena y silenciosa, con media hora de recreación tras la comida. El resto del tiempo se vive en silencio para favorecer el trabajo y la oración (….) Durante aquellos años poco a poco comenzaron a venir personas al convento para abrir su alma y pedir consejo y acompañamiento espiritual. Las atendía y al poco me invitaron a dar retiros en algunas parroquias y también en casas de oración protestantes.” En 1983 le proponen y va a dar un curso de oración en México D.F y en Guadalajara. “Después en Santo Domingo y Puerto Rico, casi todas las repúblicas de Centro América y América del Sur. Luego le llegó el turno a Asia y estuve en dos ocasiones en Filipinas. Durante ese periodo falleció mi padre, en 1985, con setenta y muchos años. Las últimas palabras que dijo antes de morir, llenas de sentido sobrenatural, me dieron gran consuelo porque vi como Dios había entrando poco a poco en su alma.” Estando allí lo llama el Prior de Norraby y le dice que debe ir a Coponague cuanto antes porque el nuncio apostólico quiere hablar con él. Resultado que se temía: lo nombran Obispo y acepta porque esa es la voluntad de Dios. “En aquella época los únicos obispos nórdicos éramos el de Copenague (…) Me entrevistaron en televisión: “¿Cómo? ¿Un obispo católico sueco?” Tenían motivos para sorprenderse: era el primer obispo sueco desde la Reforma . Los Reyes me invitaron a una cena en el Palacio Real, a la que acudieron varios obispos luteranos y el rabino hebreo. Fui ordenado obispo de Estocolmo cuya diócesis comprende todo el territorio de Suecia, el 29 de diciembre de 1998 por mi querido obispo Branderburg. En aquel tiempo mi madre tenía 82 años y era católica desde hacía algún tiempo. Gozó particularmente durante la ceremonia. Al verla tan feliz me quedé espantado por las maravillas que hace Dios. Falleció cinco años después. Me costó adaptarme a la vida de la ciudad después de haber pasado casi treinta años en contacto directo con la naturaleza. Además, la catedral y el obispado se encuentran en una zona de Estocolmo rebosante de jóvenes y vida, con librerías, bares y restaurantes. Antes de que empiece ese bullicio, a primeras horas de la mañana suelo dar un paseo breve por los parques cercanos, rezando el rosario. Luego dedico un tiempo a la oración y celebro la santa misa. Tras el desayuno, comienzo el trabajo normal de la curia, que intento llevar a cabo en el clima de serenidad y sosiego que ha presidido i vida. Y suelo viajar muchos fines de semana a diversas parroquias. “No es la vida que yo soñaba; pero soy feliz porque es la vida que el Señor deseaba para mí.” (…) “ Gracias a Dios, cada año hay en torno a un centenar de personas, entre los que se encuentran algunos pa, alegrando nuestros pauistores luteranos, que entran a formar parte de la Iglesia Católica. En algunos casos, después de hacer la profesión de fe, esos pastores quieren ser sacerdotes. Se estudia caso por caso, y de hecho hay cinco que ya lo son. (…) Nos faltan brazos, y la tarea que debemos realizar nos supera humanamente; sin embargo además de nuestras limitaciones y miserias personales la iglesia en Suecia sigue creciendo; es más, en estos momentos es uno de los países de Europa en que, por diversos factores, aumenta cada año el número de católicos. No nos faltan preocupaciones ni problemas; pero esto no nos agobia, porque me siento en manos del Espíritu. No hay que olvidar que mi nombre en religión es Anders del Espíritu Santo… Quisiera acabar hablando de Nuestra Señora de Suecia, a la que en algunas canciones llamamos La Reina del Norte. En los países nórdicos, y particularmente en Suecia, existe una gran nostalgia de María y estoy seguro de que Ella nos traerá, después de este largo invierno, una primavera espiritual semejante a la que provoca el deshielo en nuestros paisajes e iluminando los rostros de los suecos con la llegada del sol largamente esperado. Para terminar esta historia: Anders Arborelius acabó, por obediencia, siendo Obispo