07 abril, 2016

Para alegría de unos y concienciación de otros

Hay personas que, porque les vinieron así las cosas no se han casado. Como se educaron en tiempos cuerdos, tampoco han tenido relaciones sexuales, inconcebibles para un cristiano fuera del matrimonio: son solteras y algunas de ellas han perdido ya su familia de sangre: padres, tíos.. Para tanto ellas como nosotros, copiaré estas palabras del CCE en su punto 1658: “ Es preciso recordar aun gran número de personas que permanecen solteras a causa de las concretas situaciones en que deben vivir sin haberlo querido ellas mismas. Estas personas se encuentran particularmente cercanas al corazón de Jesús y por ello, merecen afecto y solicitud diligente por parte de la Iglesia es preciso abrirles las puertas de los “hogares” particularmente de sus pastores. Muchas de ellas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. Hay quienes viven su situación según el espíritu de las bienaventuranzas sirviendo a Dios y al prójimo de manera ejemplar. A todas ellas es preciso abrirles las puertas de los hogares, “iglesias domésticas” y las puertas de la gran familia que es la Iglesia. “Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia para todos, especialmente para cuantos están “fatigados y agobiados” (Mt, 11,28)