20 abril, 2005

Joseph Ratzinger

Mi cariño por Ratzinger – Benedicto XVI, el Papa actual – viene de lejos. De haber leído su delicioso libro autobiográfico: “Mi vida” (Recuerdos 1927-1977). Tras su gozoso nombramiento, me falto tiempo para ir a mi biblioteca y coger el libro de nuevo. Los buenos libros y más si son autobiografías no se deben prestar. Por hacerlo perdí la pequeña autobiografía de Frossard, y bien que lo lamenté, porque a veces, como en este caso, no se reeditan, o tardan muchos años en hacerlo, y uno ha perdido un tesoro. Pero a lo que íbamos: entre lo mucho que en el pequeño libro “Mi vida” hay para compartir he elegido esto, no porque sea lo mejor, sino por empezar por el principio:
“ Nací el 16 de abril de 1927, Sábado Santo, en Marktl, junto al Inn. El hecho de que el día de mi nacimiento fuera el último de la Semana Santa y víspera de la noche de Pascua de Resurrección ha sido frecuentemente recordado por mi familia; y más aún que fuese bautizado al día siguiente de mi nacimiento, con el agua a penas bendecida de la noche pascual- que entonces se celebraba por la mañana -; ser el primer bautizado con la nueva agua se consideraba como un importante signo premonitorio. Siempre ha sido muy importante para mí el hecho, que de este modo, mi vida estuviese ya desde un principio inmersa en el misterio pascual, lo cual no podía ser mas que un signo de bendición. Indudablemente no era el domingo de pascua, sino exactamente el Sábado Santo. No obstante cuanto más lo pienso, tanto más me parece la característica esencial de nuestra existencia humana: esperar todavía la Pascua y no estar aún en la luz plena, pero encaminarnos confiadamente hacia ella.”.
Cuánto le faltaba por ver a Ratzinger desde el año 77… y cuánto puede pedir Dios a algunos de sus hijos... y como se puede ver que la vida es bella y sorprendente para quienes sus vidas están cimentadas sobre roca