28 junio, 2009

Agua bendita

De joven me enseñaron, que era práctica sensata rociar la cama con agua bendita antes de meterse en ella. No me extrañó, sabía desde niña que el agua bendita - sacramental, que perdona el pecado venial si uno se santigua con ella – es muy eficaz para ahuyentar al diablo y sus secuaces. Basta una ligera aspersión con ella. “Se trata de auyentarlos, no de ahogarlos”, me dijeron.

Santa Faustina Kowalska cuenta algo sobre esa eficacia. Ogámosla:

“Una vez una de las hermanas enfermó y estaba a punto de morir, se reunió toda la Comunidad y estaba también presente un sacerdote que le dio la absolución; súbitamente vi una multitud de espíritus de tinieblas. En aquel momento, olvidándome de que estaba en compañía de las hermanas, tomé el aspersorio y los rocié con agua bendita y desaparecieron enseguida. Pero cuando las hermanas vinieron al refectorio, la Madre Superiora me llamó la atención sobre que no habría debido rociar a la enferma en presencia del sacerdote al que correspondía tal función. Acepté la admonición con espíritu de penitencia, pero el agua bendita da un gran alivio a los moribundos.”
“Diario, La divina misericordia en mi alma”

En el asiento de atrás

Hay un tiempo alegre, que tarda en pasar o mejor dicho que se cree eterno, en el que una mujer joven va de copiloto, con un marido conduciendo el coche y un montón de niños pequeños en el asiento de atrás. Los niños a veces cantan alegres : “El cigalón se voló…” o “Una vieja se sentó encima de un hormiguero…” canciones aprendidas en el Colegio o en los Scouts. La mujer es feliz: lo que más quiere en el mundo, va dentro de aquel coche. Fuera, el azul del cielo, las nubes, los árboles… Además, todos esperan ilusionadamente, la paella que comerán en “Sánchez”, el Restaurante que cae de camino. Los niños lo saben: “Mamá: ¡ tenemos hambre¡…”. A veces éstos se cansan del coche y se pelean. El padre amenaza con parar, si la cosa sigue así. Aquel coche hace familia. Quizá los padres rezan el rosario en voz alta… La mujer mira de vez en cuando el perfil de su marido. Es un buen perfil. Siempre lo fue. Ya de novios, ella buscaba ese encuentre…

Luego, pasa el tiempo; otras mujeres, las hijas o las nueras irán de copiloto,
el hijo o yerno, con buen o mal perfil, conducirá el coche, y aquella mujer ahora es “la abuela”. Ella casi no se lo cree, el espíritu no envejece Con suerte tendría, si cabe, un lugar en el asiento de atrás. Declinará el honor. Conoce bien la grata atmósfera que disfrutó hace años y no está dispuesta a perturbarla con su presencia. Que disfruten ahora, que hagan acopio de buenos ratos para cuando hayan crecido los chicos y las cosas no sean tan fáciles.

Que buena la memoria que nos permite vivir muchas veces. Que buena la escritura que nos permite dejar constancia de la memoria.

27 junio, 2009

Atrasos

El tiempo se nos echa encima y cuesta no dejar constancia de él. El día 26, festividad de San Josemaría, fui como todos los años a la misa solemne de San Juan del Hospital, la hermosa iglesia de 1238, que allá por los sesenta, el Arzobispo de Valencia, posiblemente D. Marcelino Olaechea y Loizaga, encomendó al Opus Dei. Encomienda que no fue mala porque de un local encalado, que servía de cine de Acción Católica, con trabajo, dinero, ilusión y coraje, Don Salvador Moret – rector entonces de la iglesia – sacó a luz la hermosa nave gótica, que hoy disfrutamos.

Fui como, el año pasado, con mi nieto mayor Alejandro, de 11 años. Por el camino me espeta: “ Ya se porque San Josemaría se hizo sacerdunote, porque lo sentiría en su corazón. Mi mejor amigo también quiere ser sacerdote porque dice que nota en su corazón que Jesús se lo pide”. Le ciontesté: “¿Cómo se llama tu mejor amigo”. “ Pablo Araujo”. Le dije que rezaría por él. Comentario un poco tonto, por razones varias, que no son del caso. Pero mi deseo es firme desear que no se pierda una vocación sacerdotal. Dios a veces “tira los tejos” muy pronto en una vida. Luego me dijo que quería ir conmigo a esa misa para ofrecerla por que su padre tenga trabajo y por su primo Jose que le van a poner un corsé con unos hierros…”

Termino con una frase de San Josemaría que me ha encantado:

“Por la senda de la humildad se va a todas partes…, fundamentalmente al cielo” (Surco, 282)

24 junio, 2009

Cosas de libros

No he podido resistir “Paraíso inhabitado” de Ana María Matute.
Esta señora no es mi tipo. Lo poco que me ha gustado, en su manera de hablar de Adri ( ella de niña), se debe a que me ha recordado a la “Antoñita la Fantástica” de Borita Casas. Libros que leí de niña con verdadero gusto. Y no veo la gracia a que el Unicornio salga del tápiz por una esquina del mismo y luego vuelva a entrar en él y mucho menos, en las incursiones nocturnas de Adri en el salón de su casa mientras todos duermen, navegando por el pasillo convertido en río en un barco de papel y haciendo que sea una cueva, el espacio de debajo del sofá. En fin que no. Que abandono gustosa su lectura. Va diferencia con elk garbo y salero de Carmen Martín Gaite, y con su optimismo.

Ya dije que me encantó “El mudejarico”. En el capítulo “El pitajuelo”, se lee:

“ Y el papel pequeño era como dibujo jeroglífico o figura de castro, o limbo, o potajuelo a que juegan los muchachos, con palabras escritas que fray Juan le había dejado por memoria y por agradecimiento al consuelo de sus palabras y de sus manos. Y era así:


Nada
No Esto
Esto No
No Esto
Esto No
No
No

Como carta de navegar para andar por el mundo

22 junio, 2009

Azulejos de pañoleta

En el delicioso jardín de la entrada a la Iglesia de San Juan y San Vicente de Valencia hay dos banquitos de azulejos de pañoleta blancos y verdes, tan típicos aquí. Les tengo un cariño especial. He pasado en ellos muy buenos ratos. El sábado 20 de junio, fiesta del Inmaculado Corazón de María, sin ir más lejos, fue uno de ellos sentadas Amparo y yo a la salida de la misa de 12, en la que nos encontramos por casualidad. A esa hora, el sol bordea graciosamente el velo de la blanca y bonita Virgen de Lourdes que, rodeada de frondoso verde está según se sale a la izquierda. Nos paramos ambas a rezarle tres avemarías por nuestros enfermos. Esta vez le agradecí también la salud de Nacho: el 19 de este mes, fiesta del Sagrado Corazón, ha hecho seis meses de su trasplante de pulmones.

Amparo es amiga de tiempos de Colegio y de noviazgo. Las dos teníamos el novio en Madrid y a la caída de la tarde íbamos juntas a Correos ha echar la carta. Un buen amigo es un tesoro, dice la Escritura. Dice verdad.
La conversación fluía equilibrada y llena. Las dos hemos recorrido un largo camino y ambas tenemos mucho que agradecer a Dios, pese, o más bien quizá por ello, a que ambas hemos pasado tragos muy duros, inevitables por otra parte en toda vida. Al fondo de nuestra conversación se dejaba entrever también el agradecimiento a quienes nos formaron de niñas: a nuestras queridas Monjas Teresianas.

En esas estábamos cuando tuve la suerte de ver salir de la iglesia a Maribé, Mary Carmen, Engracia, Sabina. Mujeres que han marcado para bien de un modo u otro mi vida. Estupendas mujeres del Opus Dei, ya ancianas, que me miraron con cariño y dejaron en mí la huella de Dios.

De Sabina he dicho cosas aquí. De Maribé, quiero decir algo: una tarde en la terraza de mi casa, cuando aún era hace ya muchos años, cuando aún era algo joven, se me quedó mirando con sus grandes y bonitos ojos verdes y me dijo: “Te pase lo que te pase en la vida, Dios es tu Padre y tiene que sacarte adelante”. Dios quiso que se me quedara gravada con fuerza, y el tiempo me ha confirmado la verdad de ella.

20 junio, 2009

China

"Allá en la China, allá en Pekín…"
Una vez me invitaron en un Colegio a que hablara a una clase de niñas de la importancia que tenía la lectura. Yo ni corta ni perezosa arreé mi deteriorado cuento de “La leyenda de Mío- lo San”, editado en 1945, y me fui para allá, dispuesta a dar color a la charla, no solo con mi palabra – por el tema seguro que enardecida – sino con el color de la experiencia personal y de la portada del cuento. La verdad es que no se si desperté o no mucho entusiasmo con la exposición del tema. Lo que sí sé es que la profesora que me invitó - excelente mujer por cierto, que como diría mi tía Josefina educada en “Las Damas Negras”, estará en medio del cielo – cuando terminé de hablar y lo hizo ella, no estuvo a la altura. Minusvaloró la importancia que para mí futura vocación de lectora tuvo la lectura y aprendizaje – está redactado en verso - de ese cuento, que tan acertadamente escogió para mi, mi padre cuando solo tenía cinco años.

Me quedé, la verdad algo despagada. Pero como en la vida, según dice mi hija Marta, la tortilla siempre da la vuelta ( yo podría dar otro giro más cariñoso y real a esa expresión), cuando se me ocurrió “postear” el cuento, hice feliz a un montón de gente que lo recordaba de su infancia.

Ayer, mientras hablaba en la terraza del cuarto de estar con mi nieta Marta, dentro de él uno de mis hijos hablaba con el móvil con un amigo. Su voz era normal, más bien baja. Me sorprendió que no saliera al pasillo para oír mejor. Cuando colgó, dijo con voz persuasiva: “Dino está en China”. No deberíamos acostumbrarnos a estas maravillas que ahora vivimos quienes leíamos de niños cuentos de hadas.

17 junio, 2009

Dos nuevos libros

He terminado de leer “El mendigo de Granada”, una vida novelada de San Juan de Dios. A San Juan de Dios le robaron hasta el apellido, porque fue robado de sus padres de un pueblecito portugués, por un desalmado que iba a estudiar a Salamanca para ganarse la vida pidiendo con él haciéndole cantar. Luego lo abandonó. El niño solo sabía que se llamaba Juan. Cuando un sacerdote lo encontró solo y desnutrido, le llamó Juan de Dios. Luego lo inscribieron como Juan Ciudad. Juan de Dios, que tal fue en su vida, fue “pastorcillo, palafrenero, soldado en el los ejércitos de Carlos V, vaquero, peón de albañil, criado para todo, librero ambulante, fundador de un hospital. Con todos estos datos se compren, que la viuda de San Juan de Dios fuera movida y pintoresca con una trayectoria que le llevó de España a África, a Austria, a los asedios de Fuenterrabía y de Viena…” (palabras de la contraportada del libro que edita Palabra, en su colección Arcaduz de vidas de santos)

Para mi la lectura ha tenido un interés añadido: la excursión por lugares entrañables: Jarandilla de la Vera, Guadalupe , Granada, la Alahambra, la Cuesta de Gómerez – donde ahora he sabido que San Juan de Dios fundó su primer hospital - que subí por las noches a finales de noviembre con el frío de Sierra Nevada hacia el Parador San Francisco – antiguo convento de San Francisco, pegado al recinto de la Alambra…Lugares que visité de joven cada cual con su recuerdo

El otro libro, es un encanto: “El mudejarico” de José Jimenénes Lozano.
Arévalo, Medina del Campo, Baeza.. También estuve allí. En torno a la figura de San Juan de la Cruz, cortos capítulos de pura poesía que hacen vivir realmente en la Castilla de aquel tiempo.

13 junio, 2009

En la víspera del Corpus Christi

“ Viene a mi memoria una encantadora poesía gallega, una de esas Cantigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que, en su simplicidad, suplicó a Santa María poder contemplar el cielo, aunque fuera por un instante. La Virgen acogió su deseo y el buen monje fue trasladado al paraíso. Cuando regresó no conocía a ninguno de los moradores del; su oración que a él le había parecido brevísima, había durado tres siglos. Tres siglos no son nada para un corazón amante. Así me explico yo esos dos mil años de espera del Señor en la Eucaristía. Es la espera de Dios, que ama a los hombres, que nos busca, que nos quiere tal como somos – limitados, egoístas, inconstantes -, pero con la capacidad de descubrir su infinito cariño y de entregarnos a él enteramente.”

( Homilía de San Josemaría Escrivá “En la fiesta del Corpus Christi)

A partir de ahora: silencio. La fiesta del Corpus Christi en Valencia es preciosa. Hay que salir a la calle a rezar al paso de la custodia y a disfrutar. Esta mañana, en la plaza de la Virgen, olía a magnolia y a las flores secas del tapiz del Corpus. “Las Rocas” estaban preparadas delante de la basílica:
“La Fe”, “ Adán y Eva” “La Eucaristía”…

Los párpados

Quizá porque ahora veo mucho cine por las noches – para no ver la tele, que no se puede ver - me he levantado pensando lo útiles que son los párpados. No solo para poder dormir, descansar y desconectar del mundo sino para cerrarlos, por ejemplo, cuando uno está viendo una escena deshonesta, que ese es su nombre, en una película; porque en la vida siempre podemos, si a mano viene, mirar para otro lado. Si el director de la misma, cuando una pareja entra en el dormitorio no tiene el buen gusto de cerrar la puerta tras ella y dejar fuera a los demás, siempre nos queda el recurso de bajar los párpados, y esperar que pase esa escena, por otra parte carente de interés para seguir el argumento. En estos casos y en los de violencia, siempre queda la posibilidad de cerrar la puerta de los ojos, por la que tanta porquería nos entra si no estamos avispados. Hacerlo, no es puritanismo sino sensatez. Que los ojos tengan la barrera de los párpados y la lengua la doble barrera de labios y dientes nos hace ver, plásticamente, la importancia de guardar vista y lengua si no queremos contaminar nuestra integridad. Ni debemos verlo todo, ni debemos hablar de todo, es el arancel que hay que pagar para ser dueños de nosotros mismos y no una hoja seca arrastrada por el viento, por cualquier viento de doctrina. “Cuidado con la vista, la revista y la entrevista”, aconsejaba hace años a un profesional de prestigio, un varón de Dios. No era mal consejo.


(Carta enviada a "Las Provincias)

Los viejos catecismos

Son una joya los viejos catecismos. Con sus definiciones precisas, que había que memorizar, ( la memoria es una potencia del alma) a la que tristemente no se le da en la didáctica de hoy la importancia que tiene.

Ayer me contó mi hija Fe, que Juan, el mayor de sus hijos, que cumplirá seis años en septiembre, le preguntó: “¿Quién es Dios?” y Ella lo vio claro:
le contestó con la respuesta del catecismo que aprendió de niña: “Dios es nuestro Padre que está en los cielos, creador y señor de todo cuanto existe, premiador de buenos y castigador de malos”. Y me dijo: “Yo quiero recuperar el catecismo que estudié en Guadalaviar. Los dos, el de tapas verdes y el de tapas rojas, búscalos y si no los tienes trataré de encontrarlos”

Fe,era mi propia hechura. Aproveché para demostrar que yo también me sabía el que estudié antes de los años cincuenta y después de alabar ese pequeño tesoro capaz de orientar una vida, quise decir yo también mi pregunta y respuesta: “¿Para que fue creado el hombre?” “El hombre fue creado para conocer, amar y servir a Dios en esta vida y después verle y gozarle en la otra,”

Quien tiene claras estas cosas,lo tiene claro todo

12 junio, 2009

Más, del Diario de Santa Faustina

“Mayo 1935.En un momento, cuando me di cuenta de los grandes designios de Dios respecto a mí, me asusté de su grandeza y me sentí completamente incapaz de cumplirlos y empecé a evitar interiormente lasa conversaciones con Él, y sustituía ese tiempo con la oración vocal Lo hacía por humildad, pero pronto conocí que no era una verdadera humildad, sino una gran tentación de Satanás. Una vez cuando en lugar de la oración interior comencé a leer un libro espiritual, oí en el alma estas palabras, explícitas y fuertes: “Prepararás al mundo para Mi última venida.” Estas palabras me conmovieron profundamente y aunque fingía no haberlas oído, no obstante las comprendí bien y no tenía ninguna duda al respecto. Una vez, cansada de esta lucha de amor con Dios y de excusarme constantemente de ser incapaz de cumplir esta obra, quise salir de la capilla, pero alguna fuerza me detuvo, me sentís inmovilizada. Entonces oí estas palabras: “ Piensas salir de la capilla, pero no saldrás de Mí, porque estoy en todas partes; tu sola no podrás hacer nada por ti misma, pero Conmigo puedes todo.”

(Pág. 203 “La divina misericordia en mi alma”. Ediciones Levante)

De Santa Faustina Kowalska

“En una ocasión cuando celebraba la Santa Misa, como siempre vi al Niño Jesús en el altar desde el momento del ofertorio. Pero un momento antes de la elevación el sacerdote desapareció y se quedó Jesús y cuando llegó el momento de la elevación Jesús tomó en sus manitas la Hostia y el Cáliz y los levantó juntos y miró hacia el cielo y un momento después vi otra vez a mi confesor y pregunté al Niño Jesús dónde estaba el sacerdote mientras no le veía. Y Jesús me contestó : “En Mi Corazón”. Sin embargo no pude comprender nada más de aquellas palabras”.

(Diario, “La Divina Misericordia en mi alma”. Santa Faustrina Kowalska )

Me encanta este libro que toda persona que ame a Jesucristo, haría bien en leer. A mi me lo recomendó, cuando coincidimos las dos rezando ante la custodia, y le estoy muy agradecida. Todo él está cuajado de párrafos en negrilla: son las palabras que Jesucristo le dijo a Santa Faustina.

Vale la pena entrar en internet y empaparse del mensaje que el Señor quiso que Santa Faustina transmitiera al mundo: su infinita misericordia, a la cual - según la santa – los grandes pecadores tienen un derecho mayor.

10 junio, 2009

“La leyenda de Mío – Lo – San”

En su día “posteé” “La leyenda de Mío –Lo –San”. Cosa que tuvo éxito, a juzgar por los comentarios recibidos. Pero mi cuento y mi memoria estaban incompletos. Hoy me lo ha demostrado Gló,que también tiene un blog,en el que desde luego entraré, mandándomela entera. Aquí está:

La Leyenda de Mío- Lo- San

Allá en la China, allá en Pekín, / en su palacio, en su jardín,
la princesita Mio-Lo-San, / cuyo abuelito es el gran Khan,
vive guardada por mil guerreros, / tigres feroces, dragones fieros,
quinientos buitres y un gavilán. / Todos defienden a Mio-Lo- San.

Porque hace años, casi unos veinte / un mago de esos que hay en oriente,
arrodillado ante el Gran Khan, / dijo llorando, que Mio-lo- San
se quedaría sin corazón, / si una noche su alto balcón,
lleno de audacia llega a escalar / un hombre blanco como el azahar

Nadie al palacio puede llegar, / ni a la princesa puede mirar,
pues su abuelito lo ha prohibido / hasta que elija a su prometido
entre los reyes y emperadores, / nobles caudillos, grandes señores,
que han acudido hasta Pekín / en sus caballos o en palanquín

Ya reunidos todos están los pretendientes de Mio Lo San
La princesita, de par en par, ante su trono los ve pasar
Y aunque muy bellos son los regalos, que a sus plantas ve colocados,
No se decide la hija del khan a dar su mano a ningún galán.

Con mucho enfado dice abuelito, “Lo que tu has hecho no es muy bonito.
Si no te puedes aún decidir, a tu marido yo he de elegir.
Un gran torneo celebraré y al que en él triunfe te entregaré
Tanto si es noble o emperador, si es un caudillo o un gran señor”.

Llorando queda, con aflicción, / la princesita junto al balcón.
pero de pronto en su alazán, / hasta allí llega el blanco galán
de quien hablara con voz doliente, / un sabio mago de esos de oriente.
“Princesa hermosa como ninguna, /hasta ti vengo desde la luna,
para llevarme tu corazón / si aún está libre de una pasión.

Reyes, guerreros, emperadores / nobles, caudillos, grandes señores
todos pelean con gran afán / por el cariño de Mio-Lo- San.
Pero el más fuerte, gallardo y bravo / es el que monta en caballo alado,
Y al fin el vence en la contienda / que a la princesa tiene por prenda.

Suenan clarines, suenan tambores, / saludan reyes y emperadores
y en su caballo va el triunfador / a por el premio de su valor
llena de gozo está la Princesa, /cuando el guerrero su mano besa
luego a la luna en su alazán, / Se lleva el joven a Mio-Lo-San


Publicado por Sótano para El rastro a las 09 junio, 2009 13:40

08 junio, 2009

"Trilogía de Apu"

Gracias a Natalia he visto en tres noches, después de cenar la “Trilogía de Apu”: “Pather Panchali” ( La canción del camino); “Aparajito” (El invencible);Apur Sansar (El mundo de Apu) de Satyajit Ray con música de Ravi Shankar. Me he alegrado de ese baño de inmersión en India.

Las sucesivas historias (de una familia pobre) en blanco y negro y con subtítulos, se meten en el alma con fuerza, como si hubiéramos convivido durante un tiempo, con la familia de Apu.

Hay en la trilogía imágenes bellísimas ( una mujer madura con un sarí blanco es suficiente ), primeros planos de una gran fuerza poética – Apu de niño y adolescente - y también imágenes tremendas: la figura de la abuela - esquelética, encorvada y exprimida como un limón – que arrastra con naturalidad y sin quejas el estorbar en todas partes y buscar humildemente cobijo en las distintas casas de sus parientes. La pobreza con su zarpazo en el cuerpo del hombre hiere: No vemos, gracias a Dios, en occidente bocas desdentadas o totalmente enegrecidas.

Se nota – no puede menos de notarse, sufrimiento y tristeza en los personajes femeninos que son quienes más soportan el peso de la existencia. La mujer se queda en el hogar, en la aldea. El marido se evade de él en busca de trabajo, el hijo va a Calcuta a estudiar..

No se ha querido reconocer las raíces cristianas de Europa. Pero están, y no solo por el latín y las catedrales. Para darse cuenta no hay más que ver esta trilogía, que tan bién nos muestra la vida en India. Recuerdo que cuando leí “Los cisnes”- que se narra la historia de tres generaciones de mujeres en China- pensé lo mismo.

No se han querido reconocer las

07 junio, 2009

Magnolia

Ayer al volver de la Plaza de la Virgen, de estar un rato con unas amigas en una terraza, pude coger una magnolia. Los árboles estaban cuajados de ellas y generalmente están muy altas. Fue un premio. Cuánta belleza y fragancia tienen cuando aún no se han abierto del todo. “Si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto mas vuestro Padre que está en los cielos…”. Sí. muchas cosas buenas nos ha dado Dios las magnolias, el cielo azul, las nubes, los niños…

Teresa, al poco de sentarnos sacó un sobre de papel rojo como la sangre, con su franqueo puesto. Iba dirigido al Presidente del Gobierno. Era un sobre sin carta, no hacía falta. En el espacio del remitente se leían tres o cuatro frases: “ Yo también he sido embrión, en tiempos difíciles, cuando la guerra. Me dejaron vivir, he podido trabajar mucho en la vida…”. Ponía eso, o algo parecido. Teresa es la mayor de ocho hermanos. Su padre y su madre, Maestros de dos pueblos castellanos. El dinero escaso, pero el cariño no. Teresa ha trabajado mucho y hecho mucho bien ejerciendo, en la escuela pública, la profesión de sus padres.

Teresa – mujer apasionada- dijo: “Si nos lo propusiéramos, no habría ni un aborto”. Y nos enseñó un montón de sobres rojos. “Saben que cada uno de ellos es una protesta”. Por no ser corriente un sobre rojo dije: “¿De dónde lo has sacado?” . “Los venden en los chinos”. Al oírla, me propuse escribir una vez más, defendiendo la vida. Los cristianos no podemos cansarnos de hacerlo. “Vosotros sois la sal de la tierra. Si la sal se desvirtúa ¿con que se la salará?”. Con sobres rojos o sin ellos, hablando o escribiendo es una responsabilidad grave el tratar de que este mundo - ¿qué más da que pase también en Europa? – no tiña sus manos de sangre, en este caso de sangre indefensa.

04 junio, 2009

4 de junio de 2009

En el tapiz de flores que cada año adorna la fachada de la Basílica de nuestra señora la Virgen de los Desamparados el día de su fiesta, había en el de mayo de 1947, un rótulo en el que se leía: “Mater Desertorum”. Lo vi en una pequeña fotografía en blanco y negro, con margen blanco con muescas, que hizo mi padre, que tenía la buena costumbre de fechar todas sus fotografías. Era un año después de que viniéramos a vivir a Valencia y un año antes de mi primera comunión. El rótulo me impactó. Cuantos desertores de la fe de la fe he conocido que tomaron su primera comunión por esas fechas. Pero que consuelo pensar que la Virgen es su madre.

He vuelto a ver dos películas de Ingmar Berman: “El séptimo sello” y “Fresas salvajes”. La verdad es que siempre se les saca punta y se pasa un buen rato viéndolas. De “Fresas salvajes” entendí mucho más por estar mucho más cercana a Isaac, el viejo profesor…Con que despreocupación ve la gente joven ( yo lo era cuando la ví por primera vez) la vida de un anciano. Como si fuera de otra galaxia. Dice el refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Pero no nos lo creemos. Y aún pasa más eso más con la muerte. ¿Morirse? Eso es algo que solo les ocurre a los demás.

El martes en la mesa los chicos hablaron del Airbus francés desaparecido en mitad del Atlántico con 228 pasajeros. Uno de ellos dijo que a él la muerte no le impresionaba, que solo quería en ese momento que lo dejaran tranquilo. No pude evitar decir que en ese momento lo que hay que hacer es pedir perdón a Dios.Y conté también que en mi casa mi padre que dirigía el rosario, rezaba siempre después un Padrenuestro para “no morir de repente de desgracia o en pecado mortal” (la cantinela era de su madre y él la siguió) Y resultó en su propia vida: se puso mal de repente pero, le dio tiempo a llegar a casa y agonizó vuelto hacia el Sagrado Corazón que había en la mesilla. “Dios lo ha traído a morir a su casa” decía mi madre.

Mansedumbre

Como de natural, soy de carácter bravío – aunque los años amansan, y yo ya tengo muchos – de vez en cuando me gusta darle alguna vuelta al tema de la mansedumbre, tan necesaria para este mundo y para el otro. Siempre que lo hago me vienen a la cabeza dos frases de Jesucristo:

“Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra”

“Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis reposo para vuestras almas”.

Esta vez, cogí un folleto de Mundo cristiano: “La mansedumbre” y al abrirlo en la primera página venía una cita de San Pablo y otra de Dante.
Las transcribo:

“Desaparezca de vosotros toda indignación e ira”
(Eph4,31)

“… El agua era oscura mucho más que azul, y en compañía de la corriente negruzca entramos por un camino distinto de los que habíamos recorrido…Y yo atento a todo, vi encenagadas en aquel pantano varias almas enteramente desnudas y con airados rostros. Dábanse golpes entre sí, no solo con las manos sino con la cabeza, con el pecho, con los pies; y se arrancaban la carne a pedazos, con los dientes. El buen Maestro dijo: Hijo ahí ves las almas de aquellos a los que venció la ira”
(Dante, La divina comedia. El infierno)

01 junio, 2009

Justina

Se llamaba Justina, pero mi madre se empeñó en llamarla Faustina. La pobre Justina, lo llevaba con paciencia. A mi siempre me parecíó un exceso de dominio por parte de mi progenitora. Venía a nuestra casa a limpiar por horas y cuando me casé yo, venía a mi casa a hacer la fregada…Vergüenza me da decirlo, para cuatro cacharros y una casa como la de un caracol… pero entonces los tiempos eran esos.

Justina era pequeñita, gorda, soltera, con unos ojillos grises e inexpresivos y un tanto ácida. “Faustina, ¿qué le debo?” le decía mi madre, cuando ésta había acabado la faena. Ella miraba seriamente el reloj: “Tres horas y cuarto, a siete pesetas hora…” Mi madre pagaba religiosamente pero cuando ya se había ido comentaba: “ Pasan diez minutos de la hora y siempre te cobra el cuarto”. De esa facilidad que tenía mi madre para cambiar los nombres de la gente, recuerdo que una vez yendo conmigo al convento de los Capuchinos a “encargar” una misa por sus difuntos, se encaró con el fraile y le expetó: “¿Es usted fray Tranquilino”. A lo que el fraile contestó malhumorado: “Fray Pacífico, señora, fray Pacífico”. A costa de Fray Pacífico tuvimos juerga en casa en más de una ocasión. Nos reíamos de cualquier cosa.

Y si salgo con estas cosas, es porque hoy es San Justino. Intelectual, filósofo del siglo II y mártir y yo me he acordado de “Faustina” a la que en modo alguno podían aplicarse esas palabras de Calderón de la Barca, no se si de “El mágico prodigioso o de donde: “ Hermosísima Justina / en quien hoy ostenta ufana/ la naturaleza humana tantas señas de divina”